VIVE ENTRE NOSOTROS

Aunque pase el tiempo, y ya vamos por tres lustros, es imposible no tenerte presente cada vez que la Hermandad del Perdón, tu hermandad del Perdón, es “protagonista”.
Hace unos días hemos vivido el Vía Crucis del Martes de Pasión, Vía Crucis que anuncia la llegada de una nueva Semana Santa, Vía Crucis que este año nos ha tocado presidir, al igual que pasó en aquel recordado año 2005, cuando, por primera vez, la imagen del Santísimo Cristo del Perdón se hizo presente para recorrer ese camino de la Cruz con todos los cofrades de Alcalá.
 Este año, al llegar a la parroquia, y presenciar la subida al paso de nuestro Señor, me resultó inevitable no pensar en lo feliz que estarías viviendo ese momento rodeado de los tuyos, contemplando cómo, poco a poco, va tomando forma, y qué forma, el majestuoso paso en el que cada Martes Santo “bajamos” a nuestra ciudad repartiendo perdón; paso, del que tanto tú como otros muchos hermanos, sois “responsables”, “responsables” de ese germen, esa semilla que, con los años, ha dado fruto y se ha convertido en santo y seña de nuestra Hermandad.

   Estoy seguro que allá donde estés, lo has visto y estarás muy contento; seguramente quedaron muchas cosas por hacer y algunos sueños por cumplir, pero, desde tu descanso eterno, cada Martes Santo nos ayudas a realizar nuestra estación de penitencia, nos ayudas a llegar al Convento de Santa Clara para escuchar el canto angelical de nuestras hermanas clarisas, y con ese empuje y esa fuerza que te caracterizaba, nos ayudas a subir junto a nuestra feligresía para terminar un nuevo Martes Santo.
Veintiséis de Marzo, otro Martes Santo sin ti, sin ver tu cara de felicidad viendo como, poco a poco, tu Hermandad va creciendo y engrandeciendo su patrimonio, siempre desde la humildad, sin ver la expresión de tu rostro al contemplar el paso de Nuestro Señor y el paso de bendita Madre, sin ver qué piensas cuando ves como tus hermanos nazarenos realizan su estación de penitencia con rectitud y con el “saber estar” que caracteriza a nuestra corporación, sin ver que tus nietos ya no son niños, sino son hombres que viven cada Martes Santo con la misma pasión como la vivía y vive su abuelo, sin ver…
Pero yo sigo pensando que la ves, que estás presente, que cuando el paso del Cristo del Perdón atraviesa el dintel de la puerta de la parroquia y empieza a brillar el dorado de su paso, estoy seguro que eres el hombre más feliz del mundo y se te escapa una sonrisa enorme y acompañas al Señor un ratito, pero sólo un ratito, porque pocos minutos después, su Madre, su bendita Madre, tu bendita Madre, sale en esas nuevas bambalinas que tanto te gustan y que la hacen más bella aún, y sigo pensando que bajas hasta el Convento y ayudas a abrir “las puertas del cielo”, y sigo pensando que te escondes entre los nazarenos por esas calles estrechas para contemplar a tus titulares, y sigo pensando que, ya de recogida, estás sentado en un banco de nuestra Parroquia esperando, cansado, que el Cristo del Perdón y Nuestra Señora de las Angustias regresen contigo, a tu lado, como están el resto del año.
Pasan los días, pasan los años, pasan los martes, pero sigues estando presente. Amigo, disfruta de un nuevo Martes Santo.

 

Articulo Martes Santo: Julio Pinto Montero


 

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