Domingo de Ramos, Domingo de la Borriquita


Si algo hemos aprendido en esta situación de pandemia es que las hermandades se mueven mucho más allá de las propias cofradías –entendiendo a estas como la concreción de la salida procesional o estación de penitencia-. En la Borriquita hemos podido vivir con una cierta normalidad los cultos durante todo el año: antes del primer estado de alarma, con absoluta normalidad, y con la propia desescalada y nuevas medidas restrictivas, de manera diferente pero vivirlos al fin y al cabo. Pero entre 2020 y 2021 se nos va a hurta la luz del faro que no hace navegar en las dificultosas aguas de lo cotidiano. El Domingo de Ramos es vivido por cada hermano y devoto de manera diferente pero todos dirigen su mirada y sus pasos hasta San Agustín. Todos cuentan la ilusión del día desde que te levantas hasta que te acuestas y como ya desde antes de recogerse la cofradía ya se sueña y se piensa el Domingo de Ramos del año siguiente. Este año 2021 se vivirá sin duda un Domingo de Ramos histórico por lo anormal y lo singular de la situación. El equipo de priostía ha hecho un esfuerzo enorme para que Nuestros Titulares luzcan de la mejor manera posible y la hermandad se ha esforzado por que los hermanos estén más cerca que nunca de ella. Por eso este Domingo de Ramos será de nuevo el Domingo de la Borriquita, pues a pesar de no poder realizar nuestra Estación de Penitencia como siempre la hemos conocido, el ansia de la memoria y la nostalgia harán que de nuevo dirijamos los pasos hacia nuestra parroquia para reencontrarnos con nuestros hermanos y nosotros mismos. Tras este Domingo de Ramos nos quedará por delante una larga “cuaresma” de casi 380 días. En todo este próximo año pediremos al Señor que nos permita doblegar a esta pandemia que tanto daño ha hecho en todos los aspectos y nos permita soñar con un nuevo Domingo de Ramos esplendoroso con toda su liturgia, con revoleteo de capas y antifaces rojos de terciopelo, con abrazo costalero y sones de Agrupación. Le pedimos al Señor todo estos días y durante todo lo que resta que nos permita darle gracias y gritar “¡Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor hosanna en el cielo! haciendo de nuestro pueblo una Jerusalén alcalareña. Un saludo a todos los cofrades einvitarlos a la parroquia de San Agustín. Desearles que vivan una intensa Semana Santa y Pascua de Resurrección. Mi agradecimiento y afecto a Miguel Ángel Perea y la web Tramo a Tramo por estas líneas.

Fernando Casal Mancera

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