El Relato Cofrade de Alcalá Noticias Portada

Teodoro Jimenez Serrano opina sobre las Hermandades en Pandemia

Aún faltan siete meses para la próxima Semana Santa y ya comienza a rondarnos por la cabeza aquello de “no hay dos sin tres”.

Las “revirás” de esta maldita pandemia, sus cambios de ritmo, sus desniveles de subidas y bajadas hacen que su itinerario sea abrupto e incierto. A los cofrades nos tiembla el pulso con solo pensar que la próxima Semana Santa tampoco veamos pasos en las calles. Es duro digerirlo como también serán duras las consecuencias a corto plazo.

Pero al final, como todo en la vida, no nos queda otra alternativa que ponernos de forma sensata frente a la balanza y sopesar el peso que debe soportar cada lado.

Aquí, en nuestra tierra, tenemos una forma única de entender a Dios (así es desgraciadamente para la mayoría) que pasa por la Semana Santa y más en concreto por el transcurrir de sus cofradías en dicha semana. Sin cofradías (y sigo diciendo desgraciadamente) los sentimientos por Cristo y por la Santísima Virgen se debilitan, y por ello, los que ayudamos a remar hacia la fe tenemos miedo de perder esa fuerza única que todos juntos en Hermandad ofrecemos a nuestros titulares.

Los inventos raros, de los que ya se hablan ante el temor de no poder salir de nuevo a la calle, nunca fueron buenas soluciones ni nuestras hermandades ni para nuestras tradiciones y mucho menos aquellas propuestas que solo convencen a una parte. El Señor y la Virgen son los que son (los mismos en todas partes) y nuestra manera de demostrarles nuestro amor, como cofrades, solo tienen la forma que tienen, la que conocemos de siempre y la que debe ser cuando todo se normalice.

Evidentemente, como todos, echo de menos el día a día con mi gente y también quiero ver a mi Cristo y a mi Virgen por nuestras calles en sus pasos y rindiéndoles el culto que merecen, pero mi balanza está excesivamente inclinada hacia el dolor por mis seres queridos enfermos y fallecidos a consecuencia del Covid19.

Y ante este peso tan tremendo, que roza el suelo con los cuatro zancos, y con el miedo continuo a seguir limitando las fuerzas ante la pérdida de más seres queridos, aunque haya festejos multitudinarios y manifestaciones masivas de gente de otra índole, yo de momento, y ojalá esto cambie en los próximos meses, prefiero seguir rezándoles en sus altares.

Por supuesto, cada día les pediré salud y caridad para todos, como también les pediré poderles rezar la próxima Semana Santa por las calles de Alcalá.

Por pedirles no será pero que sea cuando ELLOS quieran que sea.

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