El Relato Cofrade de Alcalá Hermandad de Ntra. Sra. del Aguila Noticias Portada

A LA LUZ DEL ÚLTIMO RAYO DE SOL

Oliendo a nardos llegan los días de la Virgen, mi Virgen del Águila. Como el revuelo alegre del batir sus alas las palomas sobre el albero, despierta el pueblo de Alcalá en las vísperas más ansiadas del año. La Patrona, entronizada en su paso con las mismas ganas que si se echase a la calle, nos espera en su santuario. Aunque no salga, sobre sus pies costaleros, la Virgen sale, este año sale a su eterna cita con el último rayo de sol de la tarde que, enamorado de su cara, espera cada 15 de agosto a que la Virgen cruce el arco ojival para hacer brillar su mirada. ¿Cómo estará ese rayo de sol, que la espera desde hace dos años? Tan nervioso de felicidad como la juventud de la Virgen, Esos jóvenes que, desde que supieron que la Virgen cruzaría el dintel aunque solo sea para recibir a su pueblo en su explanada, no duermen ni una noche, sólo sueñan como un niño en navidad impaciente por la llegada de la noche de Reyes. Tan nervioso de felicidad como esas mujeres ancianas de manos arrugadas, experimentadas en el arte popular del ensartar jazmines, suben, a pesar del peso de los años, por esa cuesta al encuentro de Nuestra Señora, eternamente agradecidas de poder vivir junto a Ella un año más sus esperadas fiestas. Tan nervioso de felicidad, como nuestro entrañable vecino Rafael el primer día de novena que se arranca con sus ya tradicionales vivas a la Santísima Virgen. Tan nervioso de felicidad, como el barrio del castillo que, de la mano del Grupo Joven de la Hermandad y la Asociación Tres Arcos, decoraron con ilusión la subida al castillo para engrandecer los días de Nuestra Patrona. Tan nervioso de felicidad… porque es una felicidad inmensa, que no cabe en nosotros, el poder celebrar con Ella un año más que es Reina y Señora eterna de Alcalá. Qué bonitos atardecen los días de agosto en vísperas de su Asunción a los cielos, hasta la luz romántica de esos paisajes alcalareños en la pintura del siglo XIX vuelve a bañar la cal que blanquea la cuesta y su santuario. Sentada se queda esa luz en el malecón del Águila, a que llegue la hora del último rayo de sol, y verle la cara a la Virgen que hace de nuestro pueblo el mismo cielo sobre el alcor. Nada, apenas queda nada, templa alcalareño, saborea cada momento, que ya no queda nada para el último rayo de sol que bañará su cara, que la que es Patrona de Alcalá saldrá a su explanada y entre vítores y aplausos volveremos a venerarla.

¡Viva Santa María del Águila Coronada!

Paloma Castillo Gonzalez

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