2021; El Renacer Cofrade

Sin lugar a dudas 2021 ha sido, para el mundo cofrade, un año de luces y sombras. Recientemente habíamos tenido que agachar la cabeza, cabizbajos, y resignarnos una vez más al no poder escuchar el chirriar de los pies de los costaleros a la expectante y silenciosa salida de una cofradía, contemplar el elegante mecer de un paso en la calle a los sones de una marcha sobrecogedora o el dorado de la luz de los cirios y candelabros en una callejuela en penumbra.

Sin embargo un deslumbrante brillo de esperanza llegó para los cofrades alcalareños hace casi unos 3 meses, a finales de septiembre, cuando se anunciaba la salida de, ni más ni menos que el patrono de la ciudad: San Mateo Evangelista. Todos los cofrades acudimos a galope a las puertas de la parroquia de la Inmaculada para poder disfrutar, de nuevo, de algo muy esencial para nosotros y que durante dos años se nos había negado. Era casi como volver a aquel momento en que vimos un paso en la calle por primera vez en nuestra vida. Veníamos de una distopía que hubiéramos creído impensable y al fin nuestra fe pudo pisar otra vez, y más emocionantemente que nunca, el duro asfalto.

Habían sido meses duros. Bien es sabido que la base de la fe cristiana no es simplemente el sacar una cofradía. Es la oración y el templo, el trabajo y la caridad, etc. Y así fue. Hicimos, y nunca cesamos, nuestra labor de feligreses durante todo este tiempo. No obstante sentíamos que nos faltaba algo. Y era nuestra semana grande celebrada como Dios manda. La semana en la que se celebra la pasión y muerte de cristo y hacemos penitencia como promesa y en su honor. Y al fin, y hace poco, después de tanto tiempo recuperábamos nuestra seña de identidad como creyentes andaluces. No sólo pudimos disfrutar de nuestro patrono siendo llevado a las calles del barrio de la paz. También los fieles de la Asociación Parroquial de la Divina Pastora de Almas trabajaron muy ilusionados para poder sacar nuevamente a Nuestra Madre con su característico cayado a repartir devoción, esta vez por el barrio de San Agustín. Las puertas de dos templos habían vuelto a abrirse en poco espacio de tiempo para volver a llevar la fe a las calles y nosotros como público habíamos respondido. Estuvimos en cada rincón, en cada «revirá´ acompañando la santa virgen. Volvíamos a ser los mismos.

Ya hace más de un mes que la virgen del Rosario, de la hermandad de la Divina Misericordia salió en procesión desde la Parroquia de Santiago. Era la tercera y última imagen de gloria que iba a procesionar en 2021. También cabe destacar que pudimos presenciar y disfrutar del Rosario Vespertino de María Santísima de las Angustias (Hdad. Del Perdón) y el Rosario de la Aurora de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos (Hdad. del Rosario). Lamentablemente la lluvia frustró la salida de la Madre de Dios de los Ángeles de la Tercera Palabra pero ello no impidió el gozo de poder volver a montar un paso y rezar el Rosario aunque fuera dentro de la Parroquia.

Las Hermandades se habían puesto ya en marcha. Veíamos lejano el momento de poder disfrutar otra vez de nuestra gran pasión con absoluta normalidad. Muchos incluso, más pesimistas, creímos en la negra posibilidad de que esto se acabara para siempre o que nunca volviera a ser lo que fue. Pero el 2021 era el año que nos confirmaba que hay cosas que nunca mueren. Que algo que ha nacido de nuestras raíces está destinado a florecer tarde o temprano aunque sobre ello se vierta sal. El sentimiento cofrade ha brotado en nosotros y con más fuerza que nunca. De un día para otro hemos retornado al trabajar en equipo para montar unas andas, recortar y formar las tonalidades de las flores, encender un candelabro, organizar una procesión… Por eso este año ha sido de luces y sombras. En su comienzo nos dejaron por segunda vez sin nuestra semana grande pero mediados de él hemos vuelto a vivir nuestro pequeño mundo. Este ha sido por fin el principio del final de aquello tan nefasto que vivimos. Ahora toca prepararnos para el año venidero. Las procesiones de gloria han sido el preludio de un 2022 que vendrá colmado de mucho sentimiento cofrade, mucho trabajo y mucha ilusión. La Semana Santa ya está a la vuelta de la esquina. Y tanto en Alcalá como en toda Andalucía ya ha sido allanado el terreno para lo que está por venir.


Alejandro Heredia

Compartelo:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.