Reina del Águila, Patrona de Alcalá.

Larga ha sido la espera y, sin embargo, sin darnos cuenta comienzan tus días. Alcalá te espera en sus calles, el olor a nardos y jazmines rezuma como nunca y la ilusión de tu pueblo intacta. Son tus días cuando Alcalá vuelve a ser ese pueblo panadero, en el que el tiempo no pasa, donde tu Santuario refleja en la cal de sus paredes y el dorado de la piedra de albero el brillo del sol, donde cada noche a tus plantas, por esa cuesta enladrillada camina tu pueblo a tu encuentro, buscando la paz en tus ojos, acompañada del frescor que ofrecen las alturas del castillo que te protegen. 

Hay lugares que sobrepasan cualquier paso del tiempo, cualquier acción humana, como algo mágico e inexplicable que se mantiene en su esencia a lo largo de los siglos, permaneciendo en su ser a través de todas las generaciones. Es tu Santuario templo de sanación del alma, pues Tú, entronizada en tan hermoso Altar, nos esperas eternamente ofreciéndonos a tu Bendito Hijo para redimirnos cada día y cada año. 

Novena, recuerdos de infancia, reencuentros entre alcalareños, amistades forjadas por el amor más puro, el amor a María, y un sin fín de emociones que vuelven a aflorar un nuevo mes de agosto en el que sin duda, verte atravesar el arco ojival a la luz del último rayo de sol es el aliento de esperanza que tu pueblo tanto añoraba y que por fin volveremos a vivir. Alcalá pronto se engalana para recibirte como la Reina, Patrona y Alcaldesa Perpetua que eres de tu pueblo de Alcalá. 

Articulo por: Paloma Castillo Gonzalez


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